PIEZA DEL MES: Julio 2013

ARCA DE NOVIA: Las bodas de antaño.

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Investigadora: Adelina Martínez González.

Sábado, 27 de julio 18,30 h.

Lugar de realización:

ESPACIO DE ORALIDAD Y TRADICIÓN. Plaza San Martín. Mansilla de las Mulas.

Actividad Gratuita

 

 

 

En esta ocasión el Museo saldrá de sus paredes conventuales y se trasladará a la Plaza e Iglesia mansillesa de San Martín, hoy centro cultural, con ocasión de las XX Jornadas Medievales de Mansilla de las Mulas y con un espacio diseñado ex profeso para la ocasión, ESPACIO DE ORALIDAD Y TRADICIÓN, en donde Ayuntamiento y Museo, concentrará acción, lúdica y didáctica, mediante la muestra y participación en diversas tradiciones de la cultura popular en las que conjuntamente con nuestra literaria “Pícara Justina, sus Vigornias y paisanajes” sumados a una serie de artesanos, actores, didactas, juglares y entre estos nuestro insigne trovador Crispín D’Olot que como no podía ser menos, además de echar las suertes de Pregonero de las Jornadas Medievales, presentará su último disco “Cantos de Zanfoña” en este espacio.

El Espacio estará activo el sábado 27 de las 12,30 hasta las 15 h. y desde las 18 hasta las 21 h., contando por la mañana con talleres didácticos infantiles del Museo y animación de La Pícara Justina, y el diorama-ambientación de la Alcoba de las Mujeres y en horario vespertino las demostraciones artesanales, la pieza del mes y el concierto presentación musical.

Espacio en definitiva, inundado por objetos, personas, sonidos, palabras, gestos, ritos y tradiciones que nos mostrarán facetas lúdicas, didácticas, investigadoras, emprendedoras y museológicas diferentes y sorprendentes

 

PIEZA DEL MES

Todo ello nos anima por vez primera nuestro POGRAMA de LA PIEZA DEL MES a trasladarnos con todos, siendo elegido como objeto juliano para este momento tan especial un elemento femenino por naturaleza pero no exclusivo, “El Arca de Novia”, y a su vez una de las piezas más representativas exhibidas en el Museo y que porta lo más selecto del Arte Etnográfico o Popular, así como contenía lo más personal y preciado de las mujeres y familias.

Esta arca concretamente está datada a finales del siglo XIX, siendo adquirida por el Instituto Leonés de Cultura en el año 1971, enmarcándose tipológicamente dentro de las denominadas arca – caja y funcionalmente como un “Arca nupcial”, o “arca de esponsales”.

Las arcas nupciales podían ser de novio o de novia, disponiéndose en ellas “la dote”, dando una idea de la riqueza familiar y el estatus social. En ellas se trasladaba, portaba y almacenaba el ajuar nupcial en el nuevo hogar. Dentro del ajuar de novia existían objetos que la propia contrayente realizaba previamente a lo largo de años, caso de manteles bordados, embozos de las sábanas, tapetes, colchas, todos ellos realizados a ganchillo o bien decorados con laboriosos bordados.

El ajuar se completaba con objetos elaborados por los artesanos locales como alfareros, carpinteros o herreros, imprimiéndoles una decoración específica para tal ocasión como por ejemplo los cántaros de novia, donde se grababan las iniciales de sus nombres o los sellos de pan, etc.

La decoración en este tipo de arcas solía ser muy profusa y elaborada, siendo en el presente objeto a base de pintura al óleo con una iconografía relacionada con escenas del Antiguo Testamento, en relación alguna con la fidelidad, además de otros paisajes, arquitecturas y elementos simbólicos naturales como el sol, la luna y las estrellas.

Este elemento nos sirve de acicate para explicar cómo eran las bodas de antaño que en la provincia de León se imprimían de “ritos de paso” bien marcados y hoy día casi desaparecidos por completo. Ritos que eran muy similares en todas las comarcas, con pequeñas variaciones.

La boda no obstante era el final de un proceso que comienza con el galanteo de los mozos en los filandones, en las veladas nocturnas, en las fiestas patronales, romerías, etc. Una vez que ya se hacía público el noviazgo, se efectuaba la pedida de mano donde los padres determinan los bienes que van a aportar en un documento llamado “carta de dote”, siendo unas semanas antes de casarse cuando se realizaba el día de la proclama o de las amonestaciones en la iglesia, donde éstas eran refrendadas por otros actos públicos como la “felicitación a los novios” o la “comida conjunta de las dos familias”.

El día de la boda salía el novio de su casa con el padrino y familiares y recogían a la novia de su casa para llegar a la iglesia. Después de realizada la ceremonia eclesiástica y a continuación se efectuaba el festín (“la comida”) en una casa familiar para finalmente culminar con un animado baile.

 


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